lunes 16 de marzo de 2009

Rendirse no tiene sentido

Cuántos soles a tu sola espera, cuánta luz opacada por tu rebelde presencia.
¿Por qué dejarse caer cuando falta tanta maravilla por venir, inspirada sólo en tu nombre?
Cuán grande la creencia. Cuán inspirador el momento de fe.
Tantas personas creyendo en tan sublime mirada que, tal como la luna, posee su brillo del sol resplandeciente.
Por qué rendirse si el elemento que hace vital el agua, es el probarla de tu boca.
Hay tanto de ti en el espacio, como espacio hubo en ti alguna vez.
Tu sola candencia e ingrata magnificencia, corta y mueve vidas por doquier.
¿Por qué permitir entonces que la tuya sea victima cuando suele ser señora?

No rindas el poderío de tu ser a los infortunios de esta baja humanidad.

Necesitados hay tantos de ti, que la cobardía no es una opción.

En los astros están marcadas las rutas reales con brillos de grandeza.
Los caminos comunes son para los mediocres y fracasados.

Sé la diosa que en mí siempre fuiste. Sé la señora que mis tierras siempre gobernó.
Sé Tú, y deja lo común para nosotros los débiles.

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